paz
- Diane Ramos
- 24 sept 2019
- 1 Min. de lectura
Actualizado: 12 feb 2020
Te ausentaste por un largo tiempo; y quizá
fui yo quien te dejó ir.
Las mareas se corrompen, no hay un
legítimo orden.
Se estremecen los cielos, las nubes se
vuelven grises y se marchitan las flores
por la ausencia de la mayor estrella
del universo.
Hay una ausencia veroz del calor que
daban vida a mi piel, que daban movimiento
a mi ser;
que daban ese color rojizo a mis mejillas que
en ellas se veía la vivacidad de una joven con sueños
interminables.
Paz,
las sonrisas se han marchado,
ahora mis labios sólo se abren por ira.
Mi corazón late tan rápido y mi cuerpo sufre
una sensación de quebranto.
Una impresión de frialdad, mirada perdida,
tu cuerpo yerto lleno de temor:
Eficaz la adrenalina que sacude tus emociones,
ímpetu de tus pensamientos que sobresalen en ese
momento.
Paz,
en tu ausencia del porque te fuiste no hay
ignotos, todo se conoce: aquel momento habrá pasado.
El ciclo se repite, parece que no hay una salida.
¿Acaso he decidido morir en vida
o será que, la amarga tristeza se ha vuelto dulce?
-dro

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